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Uno de los problemas que se consultan a los profesionales de la conducta comienza con la afirmación: mi perro ladra mucho. Pero, sabes ¿por qué lo hace?

¿Qué es el ladrido de un perro?

El ladrido es una conducta natural del perro que es necesaria para poder establecer una comunicación adecuada tanto con otros miembros de su especie como con nosotros los tutores.

Cuando un perro ladra dependiendo de su vocalización nos puede dar a entender una resgularización emocional, una llamada de atención, para expulsar a un intruso, etc… sea como sea es pura comunicación que debemos intentar entender para poder saber las necesidades de tu perro.

Y ni que decir, los perros ladran, ¿os imagináis a vuestro perro diciendo? “Oye, que me parece que ha entrado alguien, voy a echarlo de aquí”. Pero por ahora no somos el Dr. Dolittle de la serie infantil y no entenderemos a nuestro perro si no hacemos un esfuerzo.

¿Por qué ladra un perro?

No hay un solo motivo por el que ladre un perro, es multifactorial y si ponemos verdadera atención podemos darnos cuenta que cada ladrido suena diferente bien por su tono o  por su cadencia.

Entre los tipos de ladridos podemos encontrar:

  • Exitación.
  • Guarda.
  • Miedo.
  • Frustración.
  • Estrés.
  • Ansiedad.
  • Búsqueda de atención.
  • Inseguridad.

Aquí solamente nombro algunas de las causas por las que un perro ladra, ni os imagináis la multitud de motivaciones que puede tener un perro para hacerlo, al igual que nosotros los humanos tenemos motivaciones para gritar, susurrar,…

Perrito que ladra

¿Cuál es el problema?

Como ya he dicho que un perro ladre es parte del repertorio comunicativo del mismo, el problema surge cuando nos molesta a nosotros o a los vecinos, como el niño que te arma un escandalo en un centro comercial, es molesto para nosotros.

La cuestión es que cuando un perro ladra en muchas ocasiones nos indica que se ha producido una resgularización emocional y no sabemos atenderlo porque únicamente nos quedamos es la molestia del ladrido. Y a veces en ese ladrido hay un malestar encubierto que atenta gravemente contra el bienestar del perro.

Y uno de los mayores problemas es que la falta de atención de esa comunicación que nos da nuestro perro puede producir que aumente ese ladrido e incluso haya una pérdida de confianza como figura de referencia para ayudarle a superar situaciones en las que se ve incapaz de solucionar.

La base de la solución.

No hay soluciones generalizadas, hay que estudiar el caso y averiguar por qué el perro ladra. Qué estímulo provoca el inicio de la conducta, que la mantiene, que consecuencia se da después de ese ladrido.

No se puede afrontar de la misma manera un ladrido de ansiedad producida por no saber estar solo, un ladrido por miedo, un ladrido en busca de atención de su tutor, un ladrido de excitación.

Y sobre todo, hay que comenzar a desechar materiales punitivos que se utilizan de forma generalizada sin tener en cuenta las nefastas consecuencias que puede tener en el perro, ya que esos materiales provocan miedo a ladrar y no solucionan la base del problema. Quizás deje el perro de ladrar por miedo, pero hay una altísima probabilidad que desemboque en otro problema de conducta, y seguramente que afecte más al perro que al tutor.

Ni que decir, que la manera de afrontar el problema puede tener influencia en la vinculación que tengas con tu perro.

Por lo tanto, cuidado con castigar el ladrido de tu perro.

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