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Hoy me ha venido a la memoria esta frase, que da título a este post, de una película española de 1977, frase pronunciada continuamente por el niño protagonista, que aún no se por qué, se me ha quedado en la memoria, seguramente porque en su momento me hizo gracia. No la vi ese año, yo era todavía muy joven, más adelante. Creo que en estos momentos estoy divagando más que el abuelo Simpson.perro haciendo pis

Pues bien, voy a hablar de perros, no de culo y pedo, pero sí de caca y pis, en concreto de las eliminaciones de nuestras mascotas. Tenemos la manía de afirmar lo mal que lo hacen nuestros perros cuando no se comportan según los cánones humanos de lo que consideramos que está bien, ese decálogo de buenas maneras humanas sufridas por nuestros canes, muchas veces no porque lo realizado por los perros esté mal, pues forma parte del repertorio conductual natural de la especie, pero si porque nos resulta molesto.

Dado el título, haremos referencia a las eliminaciones inadecuadas, son aquellas que, según el humano, nuestros perros las realizan en lugares que nos parecen molestos o simplemente que lo haga en casa, sin llegar a preguntarnos por qué lo hacen. Ponemos el grito en el cielo sin cuestionarnos que hemos sido los participes en un aprendizaje inadecuado por parte de nuestro amigo, o que presente alguno de los múltiples problemas orgánicos que pueden dar lugar a esa micción o defecación no controlada, siendo en muchas ocasiones objetivo de nuestras iras y frustraciones.

Pongamos un ejemplo, recientemente tuve una llamada de un amigo que había adoptado un cachorro, comenzó su educación, y en concreto, la parte educativa sobre la que hizo referencia es el proceso de aprendizaje de hacer sus necesidades (pipi o pis, caca), en el empapador. Pues bien, el cachorro efectivamente comenzó a orinar y defecar en dicho espacio destinado a tales menesteres, pero al pareceperro eliminación pisr también lo hizo en la manta de otro perro que tenía, en la alfombra de su suegra, creo que cuando me contó esto último se le escapó una risilla como con ganas de haber premiado al cachorro, es decir, menos en el frío suelo, en cualquier prenda que se encontrara. Antes de ponerse en contacto conmigo empezó a debatir el tema con ilustrados en la materia, y lo primero que le dijeron fue –eso es estrés-, el recurso socorrido para diagnosticar cualquier mal sufrido por nuestro perro. La pregunta que le hice fue -¿no podría haber entendido algo distinto a lo que le querías enseñar?-. Indagando, pude averiguar que el empapador en cuestión no había tenido un lugar fijo durante el proceso de aprendizaje, es decir, unas veces en el patio, otras en el salón, incluso en varias estancias de la casa al mismo tiempo, vamos, barra libre de empapadores, por lo tanto el cachorro había entendido que podía miccionar o defecar en todo trapo, tela, manta, empapador, que estuviera en el suelo, en cualquier lugar de la casa.

¿Cómo lo solucionó?, pues restructurando el proceso para enseñar a su cachorro a realizar sus excreciones en el lugar adecuado donde se encontraba un único empapador, y fomentando esa conducta. Posteriormente, continuó con el aprendizaje en la calle, que debido a utilizar siempre el empapador fue más costoso, debido a que había desarrollado la preferencia por ese cuadrado de tela donde podía realizar sus deposiciones hasta ese momento.

Concluyo, recomendando, que cuando vayamos a enseñar algo a nuestro perro, no pensemos simplemente como humanos, pongamosnos en la piel de nuestro compañero perruno para intentar entender como se sienten, que han podido comprender, que hemos sabido transmitir. Estructurar los trabajos educativos, de adiestramiento, sabiendo en que punto de complejidad nos encontramos en cada momento y saber rectificar. Si nuestro perro no ha comprendido esas clases magistrales de las que solemos alardear con lo amigos, no es culpa de él, es culpa nuestra.

Después de esta charla, en los próximos post iré dando consejos para poder enseñar a nuestros compañeros de 4 patas cómo realizar sus eliminaciones. Rectifico, no cómo, más bien dónde realizarlas.

Piensa en perro. Déjale ser perro.