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Desde siempre se han hecho comparaciones entre la inteligencia humana respecto a la animal, todo con la finalidad de si existe dicha inteligencia animal o no, pero ya comenzamos cometiendo errores al comparar entre personas y animales, sí, un error, ¿no sería más correcto realizar la comparación entre una especie animal, la nuestra, y una gran variedad de otras especies? Nadie puede afirmar con coherencia que los seres humanos no somos animales, somos una especie entre las muchas que pueblan nuestro devastado planeta. Por lo tanto, sería más correcto considerar la inteligencia como una variación dentro de una misma categoría (la animal). De hecho, nuestra cognición puede que no sea tan especial si la comparamos con una cognición que permite a un organismo volador atrapar presas móviles en el aire mediante los ecos de sus propios chillidos.

Como ejemplo, no todos los seres humanos tenemos las mismas habilidades, tanto cognitivas como emocionales, y no por eso hacemos distinciones tales como si son o no inteligentes de manera absoluta, en unas cuestiones serán verdaderos expertos y en otras no. Hay quien tiene un gran cociente intelectual pero una baja inteligencia emocional, y no por eso los sacamos de dentro de la categoría humana, siguen siendo humanos. Por eso, diremos que la cognición humana es una variante de la cognición animal.

La cuestión, en mi opinión, es a qué variable le damos un alto valor para establecer el éxito de la inteligencia. Los humanos le damos un gran valor en el éxito de nuestra evolución al pensamiento abstracto y al lenguaje, además de  otros factores, que indudablemente ha sido así, pero no por eso debemos denostar a los mecanismos que han desarrollado otras especies. Si nos centramos en supervivencia exitosa y nos centramos en el número y biomasa, las hormigas y las termitas nos ganan por goleada, estas han centrado su éxito en la coordinación entre miembros de la colonia más que en el pensamiento del individuo. Sí, ahora me diréis que es una conducta instintiva, pero damos valores comparativos respecto a la inteligencia humana establecida.

Por suerte, a pesar que en muchos casos hay todavía quien duda de procesos cognitivos de los animales, ahora somos (los humanos)  lo bastante “inteligentes” para apreciar la inteligencia en otras especies, aunque no sepamos muchos cuantificar o cualificar esta. Pero lo importante es que comenzamos a tener en cuenta a otras especies, darles valores emocionales, a preocuparnos por ellos, etc…  Es un pequeño avance, desgraciadamente nos queda mucho camino por recorrer en este sentido. La casa nunca se empieza por el tejado, afortunadamente ya hemos comenzado por los pilares.