Seleccionar página
Comparte :

La Dra Sabine Schroll, especialista en comportamiento, afirma que dado que el sistema digestivo debe suministrar la materia prima que necesita el sistema nervioso central para su correcto funcionamiento, es lógico pensar que debe tener cierta influencia en el equilibrio entre neurotransmisores y receptores que son la base del estado de ánimo y el equilibrio emocional. Durante sus estudios se presentaron varias dificultades tanto para definir el comportamiento a examinar, como la interacción de cada componente del alimento. Lo que si establece varios niveles de influencia. Estos niveles son:

  • Etología y técnicas de alimentación.
  • Cantidad
  • Calidad.

ETOLOGÍA.

Desde el punto de vista etológico la adquisición de alimento es sumamente importante en la naturaleza, la supervivencia, “comer y evitar ser comido”.  Por este motivo dedican los animales mucho tiempo y energía en la obtención de los alimentos, con una gran motivación. Pero hoy día, nuestros animales de  compañía no tienen la necesidad, o mejor dicho, la dedicación a la búsqueda de alimento, se lo proporcionamos nosotros, sin ningún esfuerzo. Todo esto tiene una consecuencia que influye en sus comportamientos, ya que hay una carencia de estimulación mental, menor actividad, aburrimiento. Muchos piensan que con alimentar a sus mascotas ya son felices, y no es así, tienen muchas más necesidades. Otra de las consecuencias, es la de los alimentos tradicionales que no satisfacen completamente su necesidad de masticar, por lo que puede llegar a provocar que nuestro perro mastique objetos que no deseamos, como muebles, romper telas, etc… Para solucionar estos puntos, podemos aumentar el tiempo de búsqueda de la comida, ¿cómo?, con juegos olfativos, que nuestro perro tenga que buscar los premios, o simplemente pequeñas cantidades de pienso, con juguetes que liberen alimento al ser masticados, o juegos que hagan pensar a nuestra mascota para obtener su premio. La excusa de “es que así nuestro perro engorda”, no se trata de darle la ración entera en su bol, sino que racionalizarla en la comida y los juegos, para que coma la cantidad equilibrada y adecuada.

CANTIDAD.

La cantidad influye, si damos mucha tendremos animales con sobrepeso que se vuelven cada vez más perezosos e inactivos. Pero si falta alimento tendremos mascotas más irritables aumentando la posibilidad de una agresión debido a la frustración. Además, los animales que tienen hambre protegen mucho más los recursos, dándole mucho más valor y pudiendo morder incluso a miembros de la familia.

CALIDAD.

Nos referimos a la composición y los posibles suplementos. Sobre la década de los 90 se comenzó a estudiar la influencia de las proteínas en el comportamiento de los perros. Se dedujo que los perros eran menos agresivos si tomaban un alimento bajo en proteínas o bien se le enriquecía dicho alimento con triptófano. Mostraban menor protección de recursos, de territorio y mejoraban las relaciones sociales. Esto es debido al aumento de serotonina que provoca la bajada de proteínas y el aumento de triptófano, de esta manera con el aumento de carbohidratos se transporta más triptófano al cerebro facilitando la producción de serotonina. 

CONCLUSIÓN.

Sea cual sea el tipo de dieta que le des a tu perro, intenta que sea adecuada y adaptada a las verdaderas necesidades de tu mascota. Además de proporcionarle estímulos para satisfacer la necesidades naturales que han dejado de ejercitar en la vida cada vez más sedentaria que les obligamos a llevar.


Comparte :